Por Rodrigo Uprimny · 26 de Marzo de 2017

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Agradezco profundamente a todos aquellos que en estos días me expresaron, por distintas vías, su afecto y su apoyo al saber de mi inscripción como aspirante a la Corte Constitucional. Algunos son amigos muy cercanos pero a muchos no los conozco personalmente. Gracias.

Por respeto a todos ellos y porque el tema puede revestir algún interés general, expreso públicamente algunas de las razones por las cuales decidí retirar mi nombre de la lista de aspirantes a la Corte.

Esta decisión de apartarme de este proceso ha sido muy difícil y me ha costado emocionalmente pero no es intempestiva ni está condicionada por hechos de las últimas semanas sino que es producto de una reflexión de meses, acompañada de conversaciones recurrentes con personas cercanas en cuyo criterio confío. Algunos podrán discrepar de ella pero creo que es la apropiada, pues finalmente me convencí de que en este momento una eventual participación mía en la Corte Constitucional o en la jurisdicción especial de paz no parece una buena opción ni para mí ni para el país.

Esta decisión involucra también factores puramente personales, que son importantes pero que sólo interesan a mis próximos, por lo que esta reflexión pública sólo aborda los puntos que considero que tienen una relevancia general y que en este caso fueron además decisivos.

 

Mis posibles impedimentos.

En general creo que tengo buenos conocimientos constitucionales y ciertas virtudes que son esenciales para integrar un tribunal colegiado, como la independencia, la capacidad de trabajar colectivamente y la imparcialidad, esto es, la disposición a evaluar los distintos puntos de vista de un problema. En otras circunstancias considero que podría ser un buen magistrado de la Corte Constitucional y por ello en el pasado aspiré a ocupar ese cargo.

Tengo además claro que esta Corte está viviendo momentos difíciles, como en general le sucede al sistema judicial en su conjunto, lo cual es grave, porque la justicia colombiana, y en especial la Corte, han jugado un papel importante en la democracia colombiana. La elección de cuatro de los nueve magistrados que integran la Corte Constitucional es entonces crucial para el país.

En estas circunstancias, y por mi compromiso con la Corte y con los valores que  ella encarna, parecía natural que aspirara a ser magistrado y varias personas cercanas me plantearon (casi que me exigieron) que debía hacerlo. Aunque algunas conversaciones fueron acaloradas,  incluso difíciles, en cierta forma me enorgullece esa petición pues la sentí como una muestra de aprecio y confianza de quienes me rodean; pero hay varias razones poderosas por las cuales considero que es problemático que en este momento yo llegue a la Corte Constitucional, suponiendo que fuera seleccionado. 

Un factor esencial es el papel que he intentado jugar en el debate público colombiano desde Dejusticia y mis columnas, en muchos temas pero en especial en el proceso de paz, que infortunadamente ha sido muy divisivo en la sociedad colombiana.

Nunca he sido asesor del gobierno colombiano ni he recibido remuneraciones del gobierno por el proceso de paz, contrariamente a lo que algunos sostienen; pero sin lugar a dudas he apoyado decididamente este proceso de paz y he estado comprometido con su defensa, sin dejar de ser crítico de algunos puntos del acuerdo y de su proceso de implementación, pues creo que la paz negociada con las guerrillas es una inmensa oportunidad para Colombia.

Esta defensa del proceso de paz ha implicado mi involucramiento permanente en debates públicos, no sólo filosóficos sino también políticos, jurídicos y específicamente constitucionales, lo cual tiene dos consecuencias negativas para aspirar a ser juez y en especial magistrado de la Corte Constitucional.

Primero, debido a la participación en estas discusiones, lo más probable es que si llegara a la Corte Constitucional tendría que declararme impedido o sería recusado en casi todos los temas relativos a la paz. Y también tendría que hacerlo en otros asuntos importantes, como el injusto referendo sobre la adopción impulsado por la senadora Morales, que he criticado abiertamente. Y no creo que sea bueno llegar a la Corte para tener que declararme impedido durante un buen tiempo de participar en algunos de los temas cruciales que ese tribunal debe abordar, como es la paz.

Un magistrado que no puede participar en las decisiones trascendentales del tribunal no parece muy útil para el país.

Segundo, en aquellos temas relativos a la paz en que no tuviera que declararme impedido y pudiera participar en la decisión de fondo, un número importante de colombianos podría dudar de mi imparcialidad para juzgarlos constitucionalmente, debido a lo divisivo que ha sido este proceso de paz y a mi papel activo en su defensa.

Muchos podrían opinar que yo llegaría a la Corte para defender a toda costa cualquier medida del proceso de paz sin analizar realmente su constitucionalidad. Eso no es así pues yo estoy convencido de mi imparcialidad para analizar esos temas, pero muchos podrían dudar de ella y frente a un juez, como lo han señalado los mejores tribunales de derechos humanos, como la Corte Interamericana o el Tribunal Europeo, las apariencias también importan.

Un juez no debe ser sólo imparcial sino que debe aparecerlo a sus justiciables. La legitimidad del ejercicio de la función judicial puede entonces verse minada si hay factores que erosionan esa apariencia de imparcialidad del juez, incluso si éste no tiene ningún sesgo subjetivo en el tema. Y yo creo que debido a la división tan aguda que ha generado este proceso de paz, y que ojalá superemos, mi apariencia de imparcialidad en la Corte Constitucional o en la jurisdicción especial de paz podría verse comprometida en estos momentos. Y eso no es conveniente ni para mí ni para el país.

Una precisión es necesaria. No estoy diciendo que todo aquel que haya expresado sus inclinaciones filosóficas o políticas, o haya escrito sobre temas constitucionales, o haya participado en debates públicos, incluso divisivos, esté impedido de llegar a ser magistrado constitucional algún día. No lo creo. Es más, para una democracia puede ser mejor conocer previamente la visión constitucional y las posiciones filosóficas de quien va a ser magistrado para que la selección de ese magistrado sea hecha por quien corresponda con conocimiento de causa. Mi tesis en este caso es mucho más restringida.

Creo que cuando un país se ha polarizado sobre uno o varios temas, no es bueno que llegue a magistrado de un tribunal constitucional una persona que haya tenido un papel público y protagónico en este tema, si esa persona ha adoptado y defendido abiertamente una de las posiciones en ese debate y a ese tribunal constitucional le corresponde tomar decisiones cruciales sobre el tema.

Una Corte Constitucional es a veces una suerte de árbitro jurídico de disputas políticas. Y así como no es bueno que arbitre un partido de fútbol alguien que abiertamente se haya declarado hincha de uno de los equipos, no es bueno que sea  árbitro constitucional de una controversia trascendental para un país quien abiertamente ha defendido una de las posiciones en disputa. Y esto me sucede en este caso pues la paz ha sido muy divisiva, yo he defendido abiertamente una de las visiones y le corresponderá a la Corte en los próximos meses tomar determinaciones decisivas sobre la paz.

El Comité DESC

A esos dos factores agrego un tercero que para mí no es menor: fui seleccionado para hacer parte como experto independiente del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales de Naciones Unidas para el periodo 2015-2018.

Este Comité es un órgano semijudicial que juega un papel muy importante pues es el intérprete autorizado del Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales. La principal doctrina jurídica mundial sobre estos derechos es producida por este Comité.

Si fuera seleccionado como magistrado de la Corte Constitucional, muy probablemente tendría que renunciar al  Comité pues, aunque no parece existir incompatibilidad jurídica entre estas dos funciones, existe una suerte de incompatibilidad práctica. Sería materialmente imposible, por restricciones de tiempo y de dedicación, realizar bien ambas tareas, lo cual significaría que debería renunciar al Comité cuando apenas he cumplido la mitad del período para el cual fui nombrado. Esto no me parece apropiado pues uno debe, por regla general y salvo que haya razones excepcionales que lo justifiquen, cumplir con los períodos de los cargos con los cuales se compromete. 

Los anteriores tres factores muestran que no parece conveniente mi llegada a la Corte Constitucional en este momento. Pero hay otro que también es  importante en este análisis, aunque es de muy distinta naturaleza, pues es una especie de costo de oportunidad de mi llegada a la Corte.

Defensa ciudadana de los valores constitucionales

Es obvio que si fuera magistrado tendría que abandonar todas las labores de debate y de litigio de interés público que actualmente realizo. Un magistrado no puede estar representando judicialmente ciertas causas, ni escribiendo columnas polémicas, ni participando en debates radiales o televisivos. Ahora bien, yo creo que la intervención de los académicos en los debates públicos es muy importante para Colombia, tanto a nivel general, como en los temas específicamente constitucionales y de derechos humanos.

La democracia no es sólo el gobierno de las mayorías sino que, según una visión más profunda de este régimen político, es también un gobierno fundado en la deliberación pública.

Una buena democracia es entonces aquella en donde las mayorías toman las decisiones esenciales (obviamente dentro del respeto a los derechos fundamentales y a las minorías), pero en el entendido de que esas decisiones mayoritarias han sido acompañadas de un debate público robusto.

Esta discusión pública no es un simple ritual sino que juega un papel esencial para hacer de la democracia un régimen más racional y justo. Esta deliberación pública ayuda a corregir errores pues muestra las debilidades y fortalezas de las distintas tesis y promueve entonces decisiones colectivas más racionales.

Esta deliberación permite también decisiones más justas pues obliga a tomar en consideración los intereses ajenos. La mayoría no puede simplemente ignorar las visiones de las minorías, argumentando que son intereses de unos pocos pues esa actitud es tan irrespetuosa de la dignidad humana, que resulta poco defendible públicamente en una democracia.

Esta discusión pública obliga también a presentar abiertamente las razones que sustentan la decisión a adoptarse, con lo cual ciertas motivaciones manifiestamente injustas quedan excluidas del debate político, precisamente por ser socialmente inaceptables.

La deliberación pública permite también un mayor control ciudadano sobre las autoridades pues obliga a los funcionarios a justificar y explicar sus decisiones. Todo esto muestra que una deliberación pública robusta contribuye en forma profunda a la realización de los ideales del Estado de Derecho y de la soberanía popular.

En estos años, juntos con mis colegas de Dejusticia y de la Universidad Nacional, hemos intentado contribuir a que en Colombia haya una discusión pública más informada y sólida, tratando de llevar los conocimientos y los análisis académicos a la deliberación colectiva, en aquellos campos en donde tenemos alguna experticia.  En particular, en mi caso, he intentado contribuir a que exista un debate ciudadano más robusto e informado sobre asuntos constitucionales.

Esa discusión ciudadana de los problemas constitucionales es muy importante para la vitalidad de una democracia pues el significado de la constitución no es ni debe ser monopolio de los abogados ni de los jueces constitucionales. Parafraseando a Clemenceau, quien dijo que la guerra es un asunto demasiado serio para dejarla sólo a los militares, podría uno decir que la constitución es un asunto demasiado serio para dejarla sólo a las cortes constitucionales.

Aclaro mi tesis: si uno quiere que la constitución sea una norma, que limite eficazmente a los poderes políticos y garantice los derechos ciudadanos, es necesario que exista una corte que la proteja de eventuales violaciones. Y para que esa corte cumpla su función es inevitable que su interpretación de la constitución deba ser jurídicamente aceptada por los otros órganos del Estado y por la ciudadanía, pues si no es así, no podría haber nunca un cierre jurídico de las disputas.

El costo de vivir en un Estado de derecho constitucional es aceptar que jurídicamente la última palabra sobre el significado de la constitución  la tiene la corte.

Pero eso no significa que los magistrados tengan el monopolio de las discusiones  constitucionales pues esto sería antidemocrático, otorgaría un poder desmedido a los tribunales constitucionales, y terminaría por marchitar la vitalidad de la constitución, que se volvería un aburrido documento exclusivo para abogados.

En una democracia genuina debe también existir una deliberación política y ciudadana robusta sobre la constitución, que obviamente tome en cuenta las decisiones de los jueces constitucionales, pero que pueda controvertirlas y pueda proponer entendimientos alternativos de nuestra norma fundamental. Y a su vez, los jueces constitucionales, al interpretar la constitución, deberían tomar en consideración esos debates ciudadanos y políticos.

Es lo que algunos han defendido como una visión dialógica y deliberativa de la interpretación constitucional, que es la que mejor armoniza la democracia, que se funda en el principio de mayoría, con el control judicial de constitucionalidad, que es contramayoritario, pues es permite que jueces constitucionales no electos popularmente anulen las decisiones legislativas y las actuaciones del gobierno que violen la constitución.

Conforme a esa filosofía, en los últimos años he intentado alimentar ese diálogo constitucional y defender los valores constitucionales desde el litigio estratégico y desde la discusión pública y ciudadana. Y si fuera magistrado tendría que abandonar esa labor, que puede ser importante para la democracia colombiana.

Mi inscripción y mi retiro.

En esas circunstancias tuve que tomar la decisión de si me inscribía o no como aspirante a la Corte Constitucional. No fue una decisión fácil pues sentía que había factores que podrían afectar negativamente mi trabajo en ese tribunal, en caso de que fuera seleccionado, y que además realizo actualmente una labor importante en la defensa de los valores constitucionales desde la sociedad civil. Esto sugería que no debía inscribirme.

Pero, dada la importancia de la selección de los cuatro magistrados, sentía un cierto deber ciudadano y político de apoyar a la Corte en esta coyuntura crítica y que, en todo caso, a pesar de los factores que podrían afectar mi trabajo, podría llegar a ser un buen magistrado. Esto sugería que debía inscribirme.

En esa disyuntiva,  y después de numerosas conversaciones con mis próximos, llegué a la conclusión de que un factor importante para tomar la decisión de inscribirme o no pero que paradójicamente no podía conocer previamente esa decisión era saber si había o no buenos aspirantes que hubieran decidido participar en el proceso abierto por la Presidencia.

Creo que en Colombia hay muchos académicos y juristas que pueden ser muy buenos magistrados y que no tendrían mis posibles impedimentos. Y que en cambio, no es claro que otros académicos cuenten con las posibilidades y oportunidades que yo he tenido y tengo para alimentar ese debate constitucional ciudadano, como son el apoyo de Dejusticia, mi acceso a medios masivos de información y mi participación por unos años más en el Comité DESC.  

Y con esas dudas y ese dilema presenté mi nombre esperando ver la composición de la lista pública. Y ahí mi inclinación a no aspirar a la Corte se consolidó pues es una gran lista; hay al menos una veintena de muy buenos aspirantes, algunos extraordinarios.

Algunas de esas personas ya son conocidas por la opinión pública y algunos artículos de prensa las han citado, pero hay otras tal vez menos conocidas, porque han dedicado su vida a un trabajo académico discreto, a veces en universidades regionales, pero muy profundo e innovador; quienes nos movemos en esas aguas conocemos a esos aspirantes y sabemos que son académicos rigurosos y personas profundas, independientes y pulcras, que desempeñarían impecablemente la magistratura.

El Presidente y el Senado cuentan entonces con una lista que les permitirá seleccionar a dos excelentes magistrados o magistradas, por lo que puedo retirar mi aspiración y continuar con la opción que tome desde hace algunos años: la promoción y defensa de los derechos humanos y de los valores constitucionales desde la sociedad civil y la academia, por medio del litigio estratégico y la discusión pública y ciudadana.

Por todo lo anterior, y aunque fue una decisión muy difícil, estoy convencido de que en el actual contexto colombiano, mi mejor opción es seguir en la sociedad civil y la academia y no aspirar a una eventual magistratura. Y como gran parte de las anteriores consideraciones son también aplicables, mutatis mutandi, a una eventual participación mía en la Jurisdicción Especial de Paz, tampoco pienso aspirar a ser magistrado de esa jurisdicción.

 

Comentarios (25)

Nicolás Zuluaga

26 de Marzo

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Profesor, gracias por una enseñanza más: seguir nuestras más íntimas convicciones, pese a las presiones, y a someterlas a juicio. E...+ ver más

Profesor, gracias por una enseñanza más: seguir nuestras más íntimas convicciones, pese a las presiones, y a someterlas a juicio. El debate con nosotros mismos es arduo y bello. Gracias por compartirnos el suyo. 
Sé que sueña con un mejor país.  Ahora, su mejor alternativa es servir desde la sociedad civil, que en un futuro sea desde la Corte.

Carlos Augusto García López

26 de Marzo

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Gracias por ser referente de transparencia y honestidad intelectual. Quienes trabajamos en educación tendremos su columna como faro. Sin duda alguna!...+ ver más

Gracias por ser referente de transparencia y honestidad intelectual. Quienes trabajamos en educación tendremos su columna como faro. Sin duda alguna! Gracias.

Marleny Barrera...

26 de Marzo

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Ni modo son razones poderosas,en efecto le harían la vida imposible como magistrado de la C.C o JEP. El problema es la gente que está sonando para l...+ ver más

Ni modo son razones poderosas,en efecto le harían la vida imposible como magistrado de la C.C o JEP. El problema es la gente que está sonando para la C.C., políticos o personas llenas de intereses que contrario a ud, son su fuerte. Esperanza su labor para la apertura democrática de la sociedad. Un abrazo profesor y mucha, mucha suerte, finalmente es la nuestra.  

EduardoSaenzRovner

26 de Marzo

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El profesor Miguel Ángel Beltrán está en la calle. Él también tiene derechos y no merece tamaña InJusticia.

El profesor Miguel Ángel Beltrán está en la calle. Él también tiene derechos y no merece tamaña InJusticia.

José Saramago - 0

26 de Marzo

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“Corte Constitucional, ¡Bah!, ¿para que? si la izquierdizada JEP que sustituye a la justicia de Colombia reemplazara a todas las Cortes...”...+ ver más

“Corte Constitucional, ¡Bah!, ¿para que? si la izquierdizada JEP que sustituye a la justicia de Colombia reemplazara a todas las Cortes...” 
... y mejor para a donde se va, al Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales de Naciones Unidas, aportar como experto independiente, espero le vaya bien por allá.

Maria Fernanda Escorcia

27 de Marzo

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usted si confirma eso de la poca comprension de lectura de los colombianos, Uprimny ya esta en el Comite de derechos economicos, 2015-2018, 2015 es an...+ ver más

usted si confirma eso de la poca comprension de lectura de los colombianos, Uprimny ya esta en el Comite de derechos economicos, 2015-2018, 2015 es antes de 2017. Tambien confirma aquello de que los del Centro Democratico se valieron de la ignorancia y odio de la gente y estos repiten como loros.que la JEP reemplaza a la justicia?. Magin, magin pero propio, hagale.

DIDUNDI

26 de Marzo

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Esto es parecido, guardando las proporciones, al caso d las candidaturas d Robledo y Claudia a la presidencia; dejan la sensación q el sena...+ ver más

Esto es parecido, guardando las proporciones, al caso d las candidaturas d Robledo y Claudia a la presidencia; dejan la sensación q el senado se queda sin quien les saque la lengua, a sus anchas, el completo libertinaje; acá se quedaría la opinión publica sin una luz d equilibrio ante los múltiples especialistas-juristas q los medios constantemente abordan, los mismos d siempre.

DIDUNDI

26 de Marzo

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Siendo superiores las razones para el retiro, palabras +/- el Dr. Uprimny ni siquiera debió inscribirse y le habría pasado como a Petro si lo eligen...+ ver más

Siendo superiores las razones para el retiro, palabras +/- el Dr. Uprimny ni siquiera debió inscribirse y le habría pasado como a Petro si lo eligen, NO LO HABRÍAN DEJADO TRABAJAR.
Las posiciones liberales d estos cargos cargan el estigma d izquierdosos, las razones extrictamente personales deben ser muy válidas y respetables.

Liliana Guzmán González

26 de Marzo

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Profesor Uprimny:
Lamento su decisión ya que sería un honor para Colombia, para la Corte Constitucional o para la JEP, tenerlo a usted como juez...+ ver más

Profesor Uprimny:
Lamento su decisión ya que sería un honor para Colombia, para la Corte Constitucional o para la JEP, tenerlo a usted como juez. Sin embargo, admiro su grandeza, su ética, su compromiso con los derechos humanos, con el debate público e informado. Lo anterior antes que los deseos de poder. Es usted un ejemplo para nosotros, Colombianas y Colombianos.

Juanita León

26 de Marzo

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Es una pérdida para la Corte no tener a Rodrigo, pero mucho más para la JEP, pues se necesitan personas extraordinarias para darle a ese tribunal la...+ ver más

Es una pérdida para la Corte no tener a Rodrigo, pero mucho más para la JEP, pues se necesitan personas extraordinarias para darle a ese tribunal la altura que necesita para que la justicia transicional sea realmente legítima. 

EduardoSaenzRovner

27 de Marzo

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Mientras tanto, el profesor Miguel Ángel Beltrán está en la calle. Miguel Ángel también tiene derechos, él y su familia son de carne y hueso y n...+ ver más

Mientras tanto, el profesor Miguel Ángel Beltrán está en la calle. Miguel Ángel también tiene derechos, él y su familia son de carne y hueso y no merecen tamaña InJusticia.

Iliana Restrepo Hernández

28 de Marzo

59 Seguidores

Totalmente de acuerdo. Una gran perdida, pero entiendo profundamente sus razones y las comparto.

Totalmente de acuerdo. Una gran perdida, pero entiendo profundamente sus razones y las comparto.

EnriqueMarinOcampo

27 de Marzo

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Lamento la decisión, pero aun así lo felicitó, está muestra la importancia que para usted tiene la corte que más desarrollo a trai...+ ver más

Lamento la decisión, pero aun así lo felicitó, está muestra la importancia que para usted tiene la corte que más desarrollo a traido a Colombia, muestra su grandeza, al preferir dar una paso al cosado (literalmente) y acompañar el posconflicto desde los debates y desde la academia, no descuidando su deber como intelectual comprometido con su tiempo

José Saramago - 0

27 de Marzo

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La justicia en Colombia es el poder con mas mala imagen entre los colombianos, politizada e ineficiente, aun asi la Justicia Especial para la Paz(JEP)...+ ver más

La justicia en Colombia es el poder con mas mala imagen entre los colombianos, politizada e ineficiente, aun asi la Justicia Especial para la Paz(JEP)que entra a reemplazar a la Corte Constitucional y las otras Cortes sera peor.Réquiem a la Constitución del 91 pues ha sido reemplazada por lo acuerdos FARC-SAntos. La“izquierdista”JEP vendrá a perseguir a opositores enemigos políticos.

Ponche

27 de Marzo

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Que pesar Doctor Uprimny, pero miestras Usted da razones argumentativas los demás tienen razones politiqueras y económicas. Es decir los buenos afue...+ ver más

Que pesar Doctor Uprimny, pero miestras Usted da razones argumentativas los demás tienen razones politiqueras y económicas. Es decir los buenos afuera y los malos adentro.

José Saramago - 0

27 de Marzo

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https://t.co/2Krmp0qBMW 
^- ¿y que opina Rodrigo Uprimny acerca de esto?.

https://t.co/2Krmp0qBMW 
^- ¿y que opina Rodrigo Uprimny acerca de esto?.

nelbusa

27 de Marzo

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Es una verdadera pérdida para la Corte Constitucional, no contar con la brillantez del Profesor Uprimny, pero sus razones para declinar que su nombre...+ ver más

Es una verdadera pérdida para la Corte Constitucional, no contar con la brillantez del Profesor Uprimny, pero sus razones para declinar que su nombre sea debatido como uno de los próximos magistrados son totalmente comprensibles. Ya desde las tribunas en que suele aparecer seguirá dando luz sobre los temas candentes en que participa.

AlejoGomezCH

27 de Marzo

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Entiendo las razones q lo conlleron a su decisión, aunado al hecho de q probablemente tendría q declarase impedido en más temas por las posiciones ...+ ver más

Entiendo las razones q lo conlleron a su decisión, aunado al hecho de q probablemente tendría q declarase impedido en más temas por las posiciones expresadas en hora 20, sin embargo, lo cierto es q se pierde la Corte constitucional de un gran Baluarte como Ud profesor.

juan manuel rodríguez. c.

27 de Marzo

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Para qué se inscribió si el arrepentimiento vendría después ?. Le rinde mucho culto a lo farsante y a la hipocresía mal llamada democracia de los...+ ver más

Para qué se inscribió si el arrepentimiento vendría después ?. Le rinde mucho culto a lo farsante y a la hipocresía mal llamada democracia de los organismos del Estado burgués. Quiere estar por encima del bien y del mal, no asumir compromisos y creer que los intereses económicos y políticos de los poderosos no tienen perforadas las columnas de la ética corrupta del sistema capitalista.

Iliana Restrepo Hernández

28 de Marzo

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Solo quiero expresarle mi profunda admiración. Estamos acostumbrados a otro tipo de comportamientos, por lo cual su decisión y sobre todo la honesti...+ ver más

Solo quiero expresarle mi profunda admiración. Estamos acostumbrados a otro tipo de comportamientos, por lo cual su decisión y sobre todo la honestidad con que la explica lo hace merecedor de todo nuestro reconocimiento. Gracias por explicarlo tan bien. 

Rodrigo Uprimny

29 de Marzo

176 Seguidores

Como son numerosos los comentarios que hicieron a este blog, prefiero hacer dos respuestas generales, sin perjuicio de responder especpíficamente a a...+ ver más

Como son numerosos los comentarios que hicieron a este blog, prefiero hacer dos respuestas generales, sin perjuicio de responder especpíficamente a algunos en particular.
Agradezco mucho a quienes me expresaron respeto y entendieron (aunque pudieran no compartir) las razones de mi decisión, que busca proteger la función de la Corte Constitucional.

Rodrigo Uprimny

29 de Marzo

176 Seguidores

De otro lado, algunos expresaron su desacuerdo con que me hubiera inscrito para luego retirarme, como si fuera un arrepentimiento, que no tendría sen...+ ver más

De otro lado, algunos expresaron su desacuerdo con que me hubiera inscrito para luego retirarme, como si fuera un arrepentimiento, que no tendría sentido. Es una objeción respetable pero creo haber explicado esa decisión en la última parte de mi blog, al cual  remito al lector. 
Gracias a todos por sus comentarios.